Debemos mantener la independencia de nuestros pensamientos, abordar directamente los problemas y atacar a la causa de los mismos. Evitando caer en demagogias, en lo fácil que resulta que piensen por nosotros…
El miedo al rechazo normalmente nos impide expresarnos como deseamos con tal de conseguir la aceptación de los otros. El miedo al cambio nos impide afrontar muchas veces nuevos retos que se abren ante nosotros de una forma segura y con garantías de éxito.
El individuo es el peor enemigo de si mismo, de sus inseguridades sobresalen estados condicionados por temores, la mayor parte de las veces, infundados y alentados desde fueros internos.
Presiones que recibimos de forma externa nos hacen retraernos, afrontar la realidad desde una perspectiva pesimista, pero la creencia absoluta en nosotros mismos nos permitirá superar las trabas y la consecución de los objetivos menos pensados. Incluso el apoyo incondicional de entornos próximos nos permitirán aliviar esas presiones cual contrafuerte.
El pensamiento analítico normalmente te permite destripar la realidad, pero también te infunde miedos; miedos derivados del conocimiento de lo desconocido, de lo novedoso (nuevamente), de la propia razón de las cosas, y merma nuestras capacidades hasta el punto de afianzar una duda razonable en nuestros hechos.
Esto que parece tan obvio y trivial y sobre lo que muchos dirán, yo no sufro de eso, no es más que el reflejo de realidades de la persona. De la auto aceptación de estos hechos y la lucha por cambiarlos dependerá que logremos invertir acontecimientos. Cierto es que dependiendo de la persona, y de su carácter, dichas actuaciones se presentaran en distintos campos. Afectando en mayor o menor medida según traslademos los pensamientos a un campo estrictamente laboral, social o personal.
La existencia de estas actitudes en si no es mala, siempre y cuando la consciencia de si misma, la lucha por el cambio o la descarga de tensiones no desvanezca. Yo mismo soy el primero que he de reconocer miedos inmensos que en algún momento han atrofiado mis capacidades. El miedo a un futuro incierto, a una incapacidad para superar retos, o al fracaso en una relación, nada fuera de lo común. Miedos superados y miedos latentes esperando su momento para desgarrar un fragmento de mi vida.
Sin embargo en este instante, me siento seguro, me siento confiado y esperanzado, creyéndome capaz de casi todo lo planteable y mucho de eso se lo debo agradecer a un entorno que me ha apoyado aun sin saber muy bien como por lo desconocido del asunto. Es cierto que estoy mejor, y se que aun se puede mejorar mucho. Y desde aquí te / os animo a la implicación en esa transformación que ha empezado y no puedo frenar…
Sonando: Thank you
Estado: Racional


